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Los bovinos al igual que todos los mamíferos, son animales homeotermos, es decir, que a pesar de las fluctuaciones en la temperatura ambiental son capaces de mantener relativamente constante la temperatura corporal. Para mantener la temperatura corporal se necesita ganar o perder calor del medioambiente circundante. Este proceso se denomina balance térmico, resultando ser muy dinámico y complejo. Este balance se logra a través de un constante proceso termorregulatorio que involucra el flujo de calor mediante cuatro vías básicas (conducción, convección, radiación y evaporación) Cuando los mecanismos fisiológicos para mantener la termo neutralidad no son suficientes el animal entra en lo que se conoce como zonas de estrés térmico.

Es bien sabido que la alta temperatura superior a 25°C, junto con la baja humedad relativa 50% o menos, escasas precipitaciones y vientos, disminuye notablemente el bienestar animal afectando negativamente la producción, debido principalmente a un menor consumo de alimento.

En el caso de la producción de leche, puede producir hasta un 20 % menos de leche, aunque en circunstancias extremas de estrés térmico, la producción de leche puede reducirse hasta un 40 %, esta situación no sólo afecta la cantidad, sino también la calidad, debido a que disminuye la concentración de proteína y materia grasa. Mientras que, en rodeos para carne, puede verse afectada la ganancia de peso ya que se vio que el consumo de materia seca se reduce entre el 5 y el 10% desde el 15 de diciembre al 15 de enero, por su parte la eficiencia de conversión de alimento en carne empeora más que este porcentaje (posiblemente al doble) por la combinación de un menor consumo y un mayor gasto energético para liberarse del calor. Un golpe de calor es la principal causa de carne oscura, que tiene un pH superior a 6.3.

Se vio asimismo que el calor extremo reduce la fertilidad, dada esta última por un retardo en la ovulación o que ésta no se presente.

Está claro entonces, que el verano donde suelen presentarse estas condiciones predisponentes, es una época para estar atentos y tener previstas medidas paliativas para enfrentar la situación y permitir que de todos modos la producción siga siendo eficiente.

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¿CUÁNDO SE PRODUCE EL ESTRÉS TÉRMICO?

Cuando las temperaturas ambientales exceden la zona de confort del animal, encima de los 25°C, los mismos responden mediante mecanismos compensadores como la evaporización respiratoria y cutánea, con un alto gasto energético. Cuando dichos mecanismos son insuficientes, la temperatura corporal aumenta produciendo hipertermia o estrés térmico. Los bovinos soportan mejor el frío intenso que el calor.

Las mejores condiciones de temperatura y humedad relativa para criar animales, en general, están alrededor de los 13 a 18°C y 60 a 70%, respectivamente.

Normalmente entre las 15 y las 17 horas, cuando es maximiza la temperatura ambiente, es el periodo más crítico en cuanto a temperatura ambiental para los animales. No obstante, durante una “ola de calor”, dada por la secuencia de tres o más días con temperaturas máximas superiores a 32 °C, el ganado permanece una elevada cantidad de horas expuesto a condiciones de estrés calórico con una reducida cantidad de horas para disipar el calor. En esta condición suele estar sometido a estrés desde las 8 y hasta horas cercanas a la medianoche. Para que un animal expuesto a condiciones de estrés térmico pueda perder el calor acumulado a lo largo del día y recuperarse, se calcula que la temperatura debe descender por debajo de los 21°C en la noche durante unas seis u ocho horas

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La muerte por golpe de calor es la manifestación más extrema, la tasa de mortalidad suelen ser menores – del 1 al 2 %– y se concentran en animales de pelaje negro y en etapas de terminación ubicados en corrales de encierre sin sombra.

Para evitar los efectos del exceso de calor los animales también modifican su comportamiento habitual, disminuyendo el tiempo dedicado a consumir alimento y el que permanecen echados. Por otra parte, aumenta el tiempo dedicado a beber agua y el que permanecen de pie cerca de los bebederos. También es posible observar cambios en la distribución del ganado dentro de los corrales, permaneciendo más tiempo en aquellos lugares con mejor ventilación.

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COMO SABER SI UNA VACA TIENE CALOR?

En condiciones de temperaturas medias habituales, las vacas respiran unas 20 veces por minuto y el volumen del aire expirado es de 40 a 60 litros. Sin embargo, a 40 °C pueden respirar 115 veces por minuto con un volumen expirado de 300 litros. De esta manera, el incremento de la respiración suele ser el primer síntoma visible de la respuesta al estrés térmico. A medida que aumenta la cantidad de aire respirado, mayor será la pérdida de calor.

MANEJOS A TENER EN CUENTA PARA REDUCIR EL CALOR.

  • Administrar entre el 30 y 40 % de la ración a la mañana temprano y el resto a la tarde. Esta medida ayuda a desacoplar el pico de calor metabólico del animal con el pico de calor ambiental. Esto aplica tanto en suplementación a campo o en encierres a corral.
  • Aumento de la proporción de concentrado versus la de forraje dentro de una dieta balanceada. Estos generan menos calor al momento de la digestión, se denominan “dietas frías”. Tener precaución con las altas concentraciones de grano.
  • Provisión de sombra y ventilación adecuadas. En el caso de la sombra, puede ser de manera natural con árboles, o artificial a partir de la colocación de techos, cobertizos, media-sombra, etc. La sombra de árboles es una de las más efectivas, ya que no sólo disminuye la radiación, sino que produce menor temperatura del aire por la evaporación desde las hojas. La sombra permite al animal reducir la carga calórica entre un 30 y 50 %.
  • Al construir sombra artificial, los techos se deben colocar a una distancia de 3 a 3,7m del suelo para que los animales reciban menos radiación calórica, circule aire y puedan tener un ambiente fresco. Si la altura es superior a los 3,7m, los animales permanecerán sobre un suelo caliente a medida que cambia la posición del sol. Deben proveer una superficie sombreada de 5,6 m2 por animal adulto. Esto permite reducir entre 1 a 3 grados la temperatura.
  • Evitar el hacinamiento porque eleva la temperatura y propende a generar enfermedades y contagio de las mismas.
  • La carga y el transporte de animales debe hacerse, en lo posible, de noche o a la mañana bien temprano. Si el camión jaula queda por alguna razón al rayo del sol, las temperaturas pueden llegar a valores insoportables que pueden llevar a la muerte (más de 45 grados de sensación térmica). Las lluvias bloquean la capacidad de aislamiento térmico del vacuno. Ante esa eventualidad, es recomendable que el conductor de una jaula detenga su marcha y busque un lugar reparado.
  • Mojado del suelo en los corrales de encierre sin llegar a embarrarlos. Esto permite minimizar la radiación indirecta mitigando el estrés calórico. Ensayos midieron, en verano alrededor de las 15 horas, temperaturas de 28,6 °C en suelo con vegetación a la sombra y de 50,9 °C en suelo desnudo, seco y sin sombra, mientras que, si este último se humedecía, la temperatura descendía a 32,5 °C.
  • Suministro de agua de calidad, sin restricción. El consumo de agua es una de las formas más rápidas y eficientes por las que el animal reduce su temperatura corporal. Es recomendado que la distancia entre bebidas y áreas de pastoreo les permita acceder por lo menos, dos veces en el día. Considerar que un animal adulto puede consumir aproximadamente entre el 8 y el 10% de su peso vivo en agua (38-40l y hasta 100l en las vacas de tambo, debido a la producción de leche).
  • Evitar las actividades de rutina diarias que requieran el movimiento del ganado. El movimiento de los animales para algún tipo de manejo puede incrementar la temperatura corporal entre 0,5 y 3,5°C.
  • Conocer el potencial tóxico de las pasturas. El consumo de pasturas o raciones contaminadas con hongos endófitos, provoca incrementos de la temperatura en el animal.
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GENERAR ESPACIOS DE CONFORT PARA EL ANIMAL GARANTIZA EL BIENESTAR Y ESE BIENESTAR LO PAGAN EN MAYOR PRODUCCIÓN DE CARNE O LECHE!!!!

Bibliografía consultada.

  • Bovinos: cómo cuidarlos del estrés por calor. INTA Informa. 2018.
  • Estrés térmico en bovinos de carne. Oyhanart, L., Insaugarat, J.,  Yurno, O. 2017.
  • Efectos del estrés calórico en la producción y reproducción del ganado lechero. Bedolla Cedeno, C. 2012.
  • Estrés térmico en bovinos de carne. Oyhanart, Lucas; Insaugarat, Juan; Yurno, Oscar. 2017
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