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Se cumplieron siete años de uno de los primeros eventos en alusión al centenario de Pedro Luro. Desde las últimas hasta las que ya son abuelas sacaron los vestidos del baúl de los recuerdos y allí estuvieron en una pasarela llena de emociones.

Cien años cien vestidos de novia. En el marco del centenario de la localidad de Pedro Luro, los festejos comenzaron con un original desfile que se realizó en el Santuario a María Auxiliadora, en Fortín Mercedes; donde descansaron durante años los restos de Ceferino Namuncurá.
En la gran explanada de esta iglesia -donde dieron el si cientos de matrimonios de Luro- se montó una gran pasarela de alfombra roja por donde desfilaron las novias de hoy y también las de ayer.
Fueron cien en total en homenaje al centenario. Lo sorprendente que ninguna mujer dudó en sacar del baúl de los recuerdos del vestido blanco, a pesar que los años le hayan modificado el color.
Para algunas lo que se modificó fue el físico y las que desfilaron fueron sus hijas o nietas pero varias recordaron con emoción aquella noche y brillaron en la pasarela.
La original idea partió de las diseñadoras de indumentaria Dorina Schechtel, Marilina García, Melina Haag y Lucrecia Cardona con la colaboración del fotografo Damián Chiarilotto. Todos de Luro.
El mismo equipo es el que se encarga desde hace unos años de la organización del desfile de la reina del pueblo. Pero esta vez, por tratarse del centenario surgió esta idea que tuvo tanta repercusión.
Un santuario de estas características era el escenario ideal para algo especial como el logrado que comenzó con mucha energía pero con poca plata.
Tal fue la respuesta de la gente que el objetivo de los 100 vestidos fue superado. Todos se sumaron y colaboraron con los vestidos, los negocios que auspiciaron, con la iluminación, con el emotivo video de apertura que recordó a un sacerdote que -seguramente- casó a gran parte de las mujeres que desfilaron o aportaron el vestido.
El domingo pasado en una gran pasarela hubo 100 razones para que en la plazoleta de Don Bosco se ocuparan las 1.200 sillas y otros tantos aplaudieran de pie cada pasada de las modelos locales. Fue un emotivo sueño como el de todas las novias.