Compartir

La alfalfa es una especie forrajera que ha venido creciendo en importancia en los últimos años en los sistemas de producción intensivos, principalmente invernada y terminación de vacunos de carne y en la producción lechera. Se trata de una leguminosa de tipo perenne de crecimiento erecto y de alto potencial productivo, que provee excelente calidad nutricional dada principalmente por el contenido proteico. Presenta alta persistencia en el tiempo siempre que se la maneje adecuadamente. Presenta asimismo, producto de su extensa raíz pivotante que explora las capas profundas del suelo en busca de agua, una alta resistencia a la sequía permitiéndole producir forraje durante periodos adversos.


Para lograr un manejo adecuado de la misma, tanto con pastoreos directos o corte, es preciso conocer al detalle su fisiología para permitir su máxima expresión y persistencia en el tiempo.

En la parte superior de la raíz, inmediatamente por debajo de la superficie del suelo se desarrolla una estructura que se denomina corona. En la misma se encuentran las yemas que formarán el rebrote basal, emitiendo tallos principales que son responsables junto a los secundarios, del rebrote de la planta. En las plantas adultas, los nuevos rebrotes se originan en la base de la corona, dando lugar a tallos vigorosos. Sin embargo, el crecimiento puede continuar también desde las yemas de los propios tallos cuando se deja un rastrojo muy alto. Este rebrote proveniente de tallos secundarios generalmente es de menor vigor y tiende a desprenderse de los tallos viejos con mayor facilidad. Es decir entonces que, los rebrotes que crecen a partir de las yemas de corona son más vigorosos que los rebrotes originados a partir de las yemas de tallos secundarios, por ello es tan importante realizar pastoreos limpios.

                Era sabido que el inicio del pastoreo en las alfalfas era conveniente realizarlo con el 10% de floración, lo que se vio con el tiempo es que esto actúa en detrimento de la calidad que podría cosecharse, ya que con el avance la madurez se terminaban pastoreando pasturas totalmente florecidas.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es josef-publi-1-1024x172.jpg

Se sabe que a medida que avanza el estado de desarrollo de cualquier forraje, la calidad del mismo disminuye, producto de la lignificación de las paredes celulares de los tallos para sostener las estructuras reproductivas. Por otro lado, desde el punto de vista del comportamiento animal (selección por palatabilidad) en una alfalfa totalmente florecida el animal está obligado a consumir los rebrotes basales, buscando calidad. Esto último claramente atenta contra el nuevo crecimiento de la alfalfa además de poder generar problemas de empaste en el rumiante. Por todas estas razones, queda claro que el momento optimo para el ingreso a pastoreo de una alfalfa es mucho antes, es decir cuando la misma presenta entre 8 a 10 nudos. El ingreso en 8-10 nudos garantiza que la digestibilidad de la totalidad de la planta (tallos y hojas) sea buena, impidiendo así la selección por parte del animal solo de las hojas o bien del rebrote basal.

El desarrollo de la alfalfa a los 8-10 nudos varía en función de la estación del año, normalmente en primavera/verano, los entrenudos son largo de modo que el forraje acumulado en este estadio es mayor teniendo la planta entre 25-30 cm, no ocurre lo mismo en invierno donde los entrenudos son cortos y en consecuencia la acumulación de forraje menor, así como la altura de la planta 10-15cm, esto no impide el pastoreo, lo importante es asignar correctamente la parcela (tamaño de la misma), para no provocar sobrepastoreo.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es josef-publi-1-1024x172.jpg

Es claro también que manejar la pastura siempre en 8 nudos, provoca una disminución de las reservas, ya que estas se acumulan cuando la alfalfa alcanza a florecer, de modo que para lograr la persistencia de la pastura sería preciso una vez en la temporada de pastoreo (mediados – fines de enero), dejarla florecer completamente y cuidar el pastoreo evitando sobreconsumos.

Hay que dejar remanente en las alfalfas?, la respuesta es sí, siempre a la salida de un pastoreo, el suelo debe verse verde. La mejor dupla para un rápido rebrote es el uso de las reservas de la corona y la posibilidad de fotosintetizar a través de los cloroplastos de las hojas verdes remanentes.

CLAVES PARA EL MANEJO

  • Entrar después que “levante” el rocio, la humedad del forraje, nos aseguramos que la planta este seca, sin humedad producto del rocío de la mañana.
  • Preparar la parcela ancha de frente, y poner un eléctrico a la mitad, en todo caso se abre en el día si se consumen el pasto de esa primer mitad. Al ser más ancha de frente favorece el mejor pastoreo.
  • Que entren a consumir la parcela con la panza llena, puede ser con silo o heno, también la suplementación con grano favorece a que se evite el empaste.
  • Observar el consumo, tiene que ser un pastoreo tranquilo, que no entren desesperadas.
  • La salida de la parcela a otra nueva, debe hacerse con algo de pasto remanente, no debe quedar pelada la parcela. Esto garantiza un rápido rebrote y nos asegura que no quedan con hambre.
  • A la tardecita, sacar de la parcela y dejar en el playón con la suplementación. Volver a entrar a la alfalfa al otro día, luego que “levante” el rocio.

BIBLIOGRAFIA

  • Pautas para el manejo de pastoreo en alfalfa. Leonardo Altuna, Dpto de Producción de Barenbrug Palaversich.
  • ALFALFA: Principios de manejo del pastoreo. Programa Nacional de Plantas Forrajeras Ing. Agr. (MPhil) Mónica Rebuffo
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es josef-publi-1-1024x172.jpg