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Hoy, a 90 días de la última vez que, con certeza, se vio con vida a Facundo José Astudillo Castro, la Fiscalía Federal de Bahía Blanca espera los resultados de un paquete de pericias técnicas y análisis telefónicos -se cree que estarán entre fines de esta semana y la próxima-  para terminar de definir el camino de la causa. (Fuente: La Nueva)

   Los investigadores están justo en el punto de bifurcación entre las dos hipótesis salientes: la desaparición forzada por parte de policías de la Bonaerense en algún lugar de Villarino o su llegada a Bahía Blanca. 

   De una forma u otra, lo que más preocupa es que no aparezca ningún indicio sobre su paradero o su cuerpo.

   ¿Qué estudios se aguardan? el análisis de los 3 handys secuestrados en la comisaría de Mayor Buratovich, del teléfono de uso diario de la guardia del destacamento de Teniente Origone y la conclusión de la División Tecnologías Aplicadas de la Policía Federal sobre la línea de Facundo, sus redes (informes de Facebook y Google) y las antenas telefónicas. 

   Esas pericias -así como el cotejo con otras pruebas científicas del “marcado” de rastros de un perro adiestrado en uno de los patrulleros– son las más relevantes. Podrían definir el rumbo.

   El caso viene “mal barajado” de entrada, porque Facundo salió de Pedro Luro, hacia Bahía Blanca, el 30 de abril, pero la denuncia formal de su desaparición se presentó recién 35 días después. Si alguien le hizo algo, ya sea en Villarino o en Bahía, corrió con gran ventaja.

   A fines de junio, para la querella comenzó a tomar forma la idea de “desaparición forzada” y por ese motivo Cristina Castro, la madre del joven, y sus abogados, se presentaron en el ámbito federal.

 Hay certeza unánime desde que Facundo salió aquel jueves 30 de abril hacia Bahía Blanca, temprano por la mañana desde Pedro Luro, hasta que un patrullero con dos efectivos lo paró, sobre las 10, en Mayor Buratovich (la última foto a él) y le labró actuaciones por violar la cuarentena.

El tramo “oscuro”

   Las discrepancias se centran en el trayecto entre Buratovich y Teniente Origone. 

   La querella le da vital importancia al testimonio de 3 jóvenes (dos hermanos y el novio de ella), que aseguran que iban desde Luro hacia Bahía, entre las 15.20 y las 15.30 y, pasando Buratovich, un patrullero que iba adelante detuvo su marcha sobre la banquina, porque vio a un chico caminando (creen que era Facundo, por sus características físicas y la mochila).

   Alcanzaron a ver sobre la marcha que abrieron la puerta trasera, como para subirlo en el patrullero. Los abogados creen que ese móvil tuvo que ver con la desaparición de Facundo, el traslado a una dependencia policial y que otros uniformados encubrieron la acción en una mecánica que, para los abogados de la familia, contó con 5 etapas.

   En la otra línea de investigación -desestimada por la querella- figuran una policía de civil (Xiomara Flores), que dijo haberlo llevado a dedo en el tramo entre Buratovich y Origone en un auto particular  y otro uniformado (Alberto González), que supuestamente lo retuvo en el acceso a Origone, por la infracción a la pandemia, pero lo dejó seguir al tomar conocimiento de que ya lo habían infraccionado en Buratovich

González es quien, al parecer, le sacó la foto al carnet de conducir de Facundo (no llevaba su DNI) a las 15.43.

   Y su versión la corroboran testigos civiles que aseguraron haberle avisado, poco antes, que habían visto caminar a un chico por la ruta. Y también el informe de AVL (localización del patrullero) que ubicó al móvil en el lugar que dijo el uniformado, detenido desde las 15.27 y en moviimiento de vuelta a partir de las 15.45.

La testigo de la discordia

   El otro punto controvertido es la declaración -sumada ya en el ámbito federal- de una mujer que relató haber trasladado a un joven que podría ser Facundo, sobre esa fecha -no dice con exactitud el 30 de abril- desde la zona de Origone hasta las vías cercanas al cruce de las rutas 3 y 22.

 La testigo dijo que iba hacia Bahía y la lectora de patentes del fitosanitario tomó el paso del vehículo, minutos depsués de las 16, según consta en un informe.

 Sus dichos también confirmaron lo que dijo González en cuanto a que vio al joven seguir su camino en una camioneta oscura -describió una Renault Oroch, aunque la testigo tiene una Honda negra- pero la querella desacreditó el testimonio porque aseguró que a la mujer la localizó e incorporó a la causa la policía bonaerense, cuando ya estaba apartada del caso.

   Los investigadores, evidentemente, le dieron credibilidad al testimonio de la mujer porque, de lo contrario, no se habrían extendido los rastrillajes en dirección a Bahía Blanca, tal como se habían hecho previamente en Villarino.

La actividad del celular

   Por otro lado, el teléfono de Facundo tuvo actividad más tarde, aunque no se sabe si lo manipulaba él. 

   Sobre las 20.21, le escribió un mensaje de texto a su amigo Juan Francisco Cardona, para avisarle que estaba sin señal ni batería y que en un rato lo llamaba. A las 20.26 hay una llamada de dos segundos de Daiana González, su exnovia, y entre las 20.50 y las 20.58 tiene al menos 8 mensajes al teléfono de la chica, cuyo contenido se desconocen porque ella lo tenía bloqueado.

Una antena de Ingeniero White y otra cercana al Sesquicentenario “tomaron actividad” del celular de Facundo después de las 16, aunque no está claro de qué celda fue y el alcance de la misma.

   Algunos especialistas informaron que, por ejemplo, una celda de la antena de White tiene más de 30 kilómetros de llegada y en linea recta esa medida puede dar la zona del fitosanitario.

   Ninguna cámara de seguridad registró a Facundo, al menos que se haya conocido. Esos registros generalmente se borran o se reproducen encima después de 15 a 30 días. Debería ser una tecnología de mayor capacidad de almacenaje, pero hasta ahora no se encontró o nadie la aportó, tanto del sector público como del privado.

El saludo en Bahía

   A la línea Bahía Blanca hay que sumarle la declaración de una vecina de la expareja de Facundo, que declaró conocerlo desde 2018 y haberlo visto y saludado a fines de mayo en la zona de Emilio Rosas al 400 -donde vive la exnovia-, aunque la querella también cuestionó a esa testigo porque cree que fue presionada y que tiene problemas psicológicos

La mujer afirmó que ese día el joven, a quien consideró inconfundible, estaba junto a su excuñado pero él la desmintió.

   La relación entre Facundo y Daiana era “tóxica”, según la definieron testigos. La chica lo había cortado a principios de este año y había iniciado “una nueva vida”. No había vuelta atrás. 

   Ese noviazgo “tormentoso”, incluso, quedó acreditado a fines de 2018, cuando la policía debió intervenir por una pelea en el domicilio de Emilio Rosas al 400, que derivó en la formación de una causa judicial.

   Además hay otros varios testigos que aseguraron haberlo cruzado en distintas circunstancias, tanto en nuestra ciudad como en General Cerri, pero solo de ocasión. Ninguno ofreció pistas para encontrarlo.

   Mientras espera que la jueza federal María Gabriela Marrón resuelva si acepta o no el pedido de recusación de la querella contra el fiscal Santiago Ulpiano Martínez, la Fiscalía Federal aclaró que respeta los principios rectores del Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada. 

   El punto N° 13 de ese protocolo exige que la investigación de los posibles responsables del delito se interrelacione con la búsqueda del desaparecido