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Aunque la ganadería puede ser impactada por factores climáticos como sequías, inundaciones, incendios, etc. sus productores tienen herramientas como para mitigarlos, ya sea a campo abierto con encierres, suplementos de rollos, o en feed-lots con dietas alimentarias, o sea una actividad estable y con menores riesgos, relativizando con producciones de cultivos intensivos, o granarios más expuestos y menos seguros a los embates climáticos y de mercados.

Con la estrategia de atomizar riesgos la comparamos con una “caja de ahorros” con la seguridad de estar hablando además, de un sector de primera necesidad y de una actividad más estable a los altibajos de los ciclos económicos; por ejemplo este sector prácticamente no se detuvo por el coronavirus, cosa que si afectó en general a la economía del mundo y del país en particular con una caída de un 10 % según INDEC.

Si bien hay una tendencia negativa en el mercado argentino de consumo de carne vacuna, ya que bajamos de 55 kg. a 39 en los últimos 30 años, seguimos siendo de los mayores consumidores per cápita ante el mundo, posteriormente nos siguen los norteamericanos con unos 26 kgs, los brasileños con unos 24 kgs. y un dato muy interesante a tener en cuenta por nuestros productores, aunque todavía muy lejanos los chinos, son un mercado para observar permanentemente porque vienen creciendo exponencialmente, agravados además por la fiebre porcina que afecta a toda Asia; el consumo de carne también esta vinculado con los niveles de ingresos de las poblaciones; y nuestra producción nacional todavía destina el 75 % al mercado interno.

        En cuanto a las ofertas de producción de carne vacuna, Argentina y Estados Unidos, han perdido mercados de exportación, y Brasil y China han ganado posiciones en ese mercado; de todos modos EEUU mantiene su liderazgo con 12 millones de toneladas, le siguen Brasil con 10 millones y aunque parezca mentira China sigue con 7 millones de toneladas, luego Argentina con 3 millones de toneladas y Australia con 2.5 millones; datos del 2019.

En cuanto al precio del mercado local al consumidor puesto en mostrador, la carne viene acompañado la inflación desde 2015 en adelante, con un mantenimiento del precio alcista desde el 2003; solamente sufrió retrasos en las crisis de 1990, 2001 y 2008.     

Este gran eslabón de la cadena alimentaria que básicamente nos proveyó la hermosa pampa húmeda Argentina nos sigue dando seguridad y tranquilidad a productores y consumidores; debemos estar atentos.