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Me gusto una frase que leí en un artículo que decía; “La alfalfa requiere un manejo agrícola”, una producción eficiente necesita de una conducción ajustada del lote, elección de la semilla y control de malezas y manejo posterior. Hay que apuntar al mejor lote del campo, si queremos lograr alta producción de forraje. El Micro Ganadero a cargo de la Ingeniera Agrónoma Josefina Marinissen mencionara una serie de aspectos a tener en cuenta al momento de realizar una siembra de alfalfa, y lograr que la misma sea exitosa.

UNA BUENA SIEMBRA DE ALFALFA ES AQUELLA QUE LOGRA LUEGO DE LOS 100 DIAS DE IMPLANTADA, TENER NO MENOS DE 320 PLANTAS/m2.

UN BUEN MANEJO DE UNA ALFALFA ES AQUEL QUE LOGRA MANTENER EN EL TIEMPO LA MAYOR CANTIDAD DE PLANTAS POSIBLE.

CULTIVO ANTECESOR.

Uno de los factores determinantes del éxito de la siembra de pasturas es el cultivo antecesor. Estos deben finalizar su ciclo productivo lo suficientemente temprano como para permitir acumular humedad con las lluvias de verano y otoño y, además, dejar un rastrojo poco voluminoso y limpio de malezas. En este sentido los mejores antecesores para la siembra de alfalfa son los cultivos de invierno como trigo, avena y centeno (siempre depende del rendimiento y en consecuencia del rastrojo remanente), maíz para silo, moha y girasol como cultivos de verano. No se recomienda la siembra de pasturas de alfalfa sobre pasturas degradadas por una menor eficiencia de implantación, así como tampoco sobre sorgo o maíz para grano de alto rendimiento, salvo que se elimine parte del rastrojo remanente.

En siembra directa si el volumen de rastrojos es muy abundante resulta conveniente la remoción del mismo (por ejemplo, rollos en el caso de rastrojo de soja y pastoreo en el de rastrojo de maíz y sorgo), ya que puede quedar la semilla sujeta en el rastrojo no entrando en contacto con el suelo. Evitar realizarla en suelos muy húmedos.

FERTILIZACIÓN.

La alfalfa es una especie con altos requerimientos de calcio, sensible a la acidez (valores menores a 6,2 afectan la producción) y al déficit de fósforo (P) en el suelo. Por otra parte, al tener capacidad de fijar nitrógeno de la atmósfera es capaz de cubrir una parte importante de su requerimiento de este nutriente (más del 50%). Se ha demostrado que la fertilización con fósforo en alfalfa es la que presenta una mayor respuesta sobre la producción de forraje, por lo cual resulta una práctica de manejo fundamental para este tipo de pasturas.

El P es un nutriente vital para el crecimiento y desarrollo de las plantas, formando parte de proteínas y compuestos energéticos. Asimismo, juega un rol muy importante en la formación de semillas y frutos, crecimiento de las raíces y en el proceso de germinación-emergencia.

Las respuestas al fosforo en suelos deficientes en este nutriente son muy elevadas y rentables. Las eficiencias agronómicas se ubican en el rango de 20 a 340 kg de materia seca por cada kg de P aplicado dependiendo de la disponibilidad de P del suelo, del estadio de la pastura (las respuestas a P son mayores en los primeros años debido al menor desarrollo del sistema radical), dosis de aplicación y tipo de recurso forrajero (especies y composición florística).

Por la escasa movilidad de este nutriente en el suelo hay que realizar fertilizaciones fosforadas antes o durante la siembra, preferentemente incorporándolo al suelo.

El diagnóstico de las deficiencias de P se basa principalmente en el análisis de suelo a la siembra (contenido de P Bray 1, 0-20 cm). Normalmente niveles de P menores a 15ppm indica deficiencia, de 15 a 20ppm medianamente deficiente y más de 20ppm indica un suelo bien provisto.

DENSIDAD, PROFUNDIDAD Y MODO DE SIEMBRA.

A modo de ejemplo, considerando una eficiencia de implantación del (66%) de las semillas sembradas, deberán sembrarse 380 semillas viables/m2 de alfalfa pura, si a eso le aplicáramos el poder germinativo y la pureza mínima requerida para semilla certificada, que serían 85% y 98% respectivamente, y un peso de mil semillas de alfalfa peleteada de 3g, resultaría en una densidad a sembrar de 13,6kg de semilla/ha. El peleteado de la semilla incide sobre el peso de mil semillas con un resultado variable que es preciso considerar al calcular la densidad a sembrar. Se debe recordar que el peso de mil semillas de alfalfa sin peletear se encuentra normalmente entre 2 y 2,3g. Por otra parte, si la cama de siembra no es óptima para la siembra de pasturas habrá que considerar un reducción en la eficiencia de implantación y por ende un aumento en los kg/ha de semilla a sembrar.

En relación a la densidad de siembra, en la actualidad se están recomendando densidades superiores a los valores antes mencionados, rondando los 20kgha. Esta densidad pretende incorporar unas 450pl/m2, para luego de la implantación y al primer uso (100 días de la fecha de implantación) haber logrado no menos de 320pl/m2. Debemos lograr que en los primeros estadios de la implantación, la planta no tenga que gastar su energía en compensar para cubrir espacios.

Una forma práctica que usualmente se está llevando adelante para lograr estos objetivos es la siembra cruzada tipo “pasta frola”, con un distanciamiento entre líneas de 17,5cm. Con esta forma de siembra podemos distribuir espacialmente mejor esos kilos=plantas m2, disminuimos la competencia intraespecífica entre plantas (esta competencia es alta cuando sembramos en la misma líneas arriba de 12kg/ha), logramos un mejor uso de los recursos humedad y nutrientes y finalmente pero no menos importante, logramos una mejor competencia con las malezas. Otra recomendación práctica al momento de sembrar cruzado es que la primera pasada, sea medio superficial es decir que la semilla de alfalfa queda arriba en el suelo, ya que luego con la segunda pasada tiende a enterrarse lo necesario para entrar en íntimo contacto con el suelo y germinar.

La semilla de alfalfa es muy pequeña con lo que necesita un cuidado especial al momento de su siembra. La profundidad debería estar entre 0,5 y 1,5 centímetro para lograr la mayor eficiencia. No hay que tapar la semilla, es preferible levantar las ruedas tapadoras y dejar el surco abierto con la semilla apretada en el fondo, a taparla con un borde de cinco siete centímetros de tierra por encima.En todos los casos hay que lograr una cama de siembra refinada pero firme para evitar que la semilla se vaya profunda en el suelo. Cuando la semilla germina decrecen sus reservas hasta que la planta forma hojas verdes y se independiza de ellas, por esto es fundamental no irse muy profundo, ni siquiera buscando humedad.

FECHA DE SIEMBRA.

Las mejores condiciones para nuestra región se dan durante los meses de marzo, abril primer quincena de mayo. La alfalfa germina en el rango de temperaturas que se encuentra entre los 5 y los 35°C. El óptimo se ubica entre los 19 y los 25°C y en los 10°C está el mínimo requerido para su normal crecimiento inicial. Como es sensible al frío en la etapa de cotiledón y de la primera hoja unifoliada, debería superar esos estadios antes que se produzcan las heladas. Un retraso en la fecha de siembra haría además que la alfalfa ingrese al invierno con escaso desarrollo radicular y menor capacidad para defenderse de condiciones climáticas adversas. El escaso desarrollo radicular es un aspecto de mucha importancia al momento del primer pastoreo de esa alfalfa “sembrada tarde”, ya que es probable que ocurran descalces o desprendimientos de plantas, situación que comienza a tentar contra la persistencia de la pastura

No son sugeridas las siembras de primavera, en estas se logra crecimiento de la biomasa forrajera pero no del sistema radicular, es decir del anclaje de la planta, con lo cual tendremos plantas susceptibles al desprendimiento con los pastoreos. Otro efecto negativo de la siembra en primavera es la gran competencia con las malezas, de modo que de ser necesario efectuarlas, deben estar acompañadas con una importante estrategia de control de malezas y realizarlas lo más temprano posible.

CULTIVOS ACOMPAÑANTES.

En lo personal, no lo recomiendo. Los recursos anuales compiten fuertemente con esta especie semi-perenne. Cuando se atrasa la fecha de siembra se acentúan los efectos de la competencia del acompañante. En el caso de emplear esta herramienta, la densidad del cultivo empleado no debe ser superior a 30-50 plantas/m2. Tener presente más que nunca la fertilización a la siembra sin excepción.

CONTROL DE MALEZAS.

Hay que evitar hacer alfalfa en lotes con infestación de malezas perennes de difícil control (gramón, pasto puna, cebollín), pero si es inevitable sembrar en estas condiciones hay que programar la limpieza del lote con anticipación.

Existen tres formas principales para controlar malezas con aplicación de herbicidas:

  1. Presiembra: Realizando controles con glifosato, flumetsulam o 2.4 DB.
  2. Preemergencia: para controlar malezas de hoja ancha con herbicidas como flumetsulam solo, o en mezclas con 2.4DB.
  3. Postemergencia: cuando la alfalfa tiene 3 o 4 hojas verdaderas se pueden hacer controles con flumetsulam solo o en mezclas con 2.4 DB, o remplazarlo por bromoxinil o bentazón. El espectro de control se amplía utilizando clorimurón para alfalfas puras o consociadas, o imazetapir en el caso de alfalfas puras. Para el control de gramíneas se pueden mencionar productos como cletodim, quizalofop-p-etil, propaquizafop.

Una vez en uso con animales, el control de malezas puede realizarse con pastoreos intensivos, con altas cargas instantáneas, tener precaución con la duración de los mismos más que todo en el primer año de implantación.

LA ALFALFA ES CONSIDERADA LA “REINA DE LAS FORRAJERAS”, ENTONCES PROCUREMOS TRATARLA COMO TAL!!!.

BUENA SIEMBRA – BUENA IMPLANTACIÓN – BUEN MANEJO=EFICIENCIA DE CONVERSIÓN

BIBLIOGRAFIA

  • Claves para la implantación de pasturas base alfalfa. Mattera, J.; Camarasa, J.N.; Bertin, O. D. – Grupo forrajeras –INTA pergamino
  • Cómo implantar bien una pastura de alfalfa. Duarte. G.