Compartir

En estos tiempos Argentina –como el resto del mundo- se debate frente a la pandemia mundial con mucha preocupación y relativo éxito, pero con el agravante de estar negociando una fabulosa deuda externa contraída con distintos inversores en bonos y fondos especulativos, tratando de evitar la  confirmación de nuestra situación de “default” que venimos padeciendo desde 2018 cuando nos quedamos sin acceso al crédito internacional y cierre de los mercados financieros, teniendo que  recurrir en 2019 al FMI como última alternativa.

Vale la pena, en esta instancia hacer una aclaración sobre cuando escuchamos el término, riesgo país o riesgo soberano, nos están indicando que tasa mayor con respecto a los bonos estadounidenses, deberemos ofrecer para tentar a los inversionistas, obviamente en dólares; por ejemplo si las calificadoras nos están diciendo riesgo país para Argentina 930 puntos, significa que los inversores pretenderán 9,30 % más de lo que pagan los bonos norteamericanos, o sea si ellos pagan el 2 % nosotros deberemos pagar el 11,30 % que es una tasa muy alta en dólares….en este momento el riesgo argentino a bajado de 4.000 puntos a 2.700, pero de todos modos es altísimo, o sea, comprendamos porqué estamos sin crédito internacional ni inversiones.

Hecha esta introducción, pasemos a analizar el tema de la deuda, en estos momentos nos encontramos en “default” técnico, ya que no hemos pagado ninguno de los vencimientos de este año; el objetivo es recuperar el equilibrio externo y fiscal, consolidando un sistema financiero sustentable con mejor imagen en el exterior y poder recuperar inversiones y crédito, que necesitamos para importar desde medicamentos hasta insumos industriales.

La novedad, con respecto a otras negociaciones de deuda, es que financistas, gobiernos, bancos y hasta el FMI apoyan a la Argentina en su negociación, quizás por temor a que se produzca un efecto dominó y arrastre a otras economías y bolsas del mundo, la real situación económica mundial es en si, complicada.

La oferta inicial a los bonistas fue de USD 41 por cada 100 dólares mientras que los acreedores reclamaron 65 o 70 por cada 100; aparentemente el número final quedaría en USD 52, y si se llega a un acuerdo con estos números implicaría un ahorro de USD 1.690 millones por año y en los veinte años que se atomizaría la deuda el número de ahorro llegaría a los USD 33.800 millones, importe nada desdeñable.

Ojalá podamos cerrar este flanco abierto, el nuevo plazo es de una semana más, para dedicarnos de lleno a todos los temas internos y sobre todo al control de la pandemia.