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Los sistemas de producción de nuestra región son tradicionalmente extensivos dependiendo casi exclusivamente del forraje proveniente del pastoreo directo. Los cambios económicos y de políticas de comercialización han hecho que los sistemas deban intensificarse para poder aumentar o mantener la rentabilidad de los mismos. De esto surge la necesidad de emplear recursos de calidad.

Debido a los factores climáticos y estacionales, que llevan a variaciones en la oferta forrajera a lo largo del año, nace la necesidad de trasladar excedentes de pasto o bien realizar cultivos para confeccionar reservas. Con esto se consigue emparejar la alimentación animal en los distintos momentos y aumentar la receptividad del campo.

Existen distintos tipos de reservas, siendo las más difundidas el heno y el silaje. Además del tipo de material utilizado, la diferencia fundamental entre ambos radica en el contenido de humedad con el cual se conservan. En el caso de la henificación se trata por lo general de excedentes estacionales de pasturas o verdeos, con un porcentaje de materia seca que oscila entre 82 y 85%. El silaje, en cambio, se realiza comúnmente a partir de cultivos con 28 a 35-38% de materia seca.

En esta ocasión nos vamos a detener en el silaje de maíz de planta entera”. Este es un importante suplemento energético/fibroso (siempre y cuando la relación grano /planta sea la adecuada), resulta ideal para corregir desbalances nutricionales, ya que posee un alto contenido

de energía, para complementar p.e recursos forrajeros ricos en proteína como por ejemplo un verdeo de invierno a la entrada del otoño, permitiéndonos mejorar las ganancias de peso ya que estabilizan no solo el contenido de materia seca (verdeo en otoño puede tener 20% MS y el silaje 38), sino que además aporta la energía y la fibra que el verdeo en ese momento no posee.

La energía del silo de maíz es aportada fundamentalmente por el almidón, contenido en el grano y por la fibra digestible contenida en la planta (sabemos que los rumiantes por tener rumen y bacterias en el mismo pueden digerir la fibra digestible de los forrajes y obtener energía). Estas dos fracciones, es decir energía y fibra, determinan la calidad del silo, un silo muy bien logrado desde el punto de vista de la fermentación, difiere en su valor nutritivo según la cantidad de grano o el estado fenológico de la planta al momento del corte. Cuando los silos parten de maíces que tienen un bajo índice de cosecha (% de grano en la planta entera expresado en MS), y estado avanzado de su desarrollo (planta seca y ese grano duro), el valor nutritivo total del silaje se ve afectado no solo por el bajo contenido de almidón, sino también por al alto contenido de fibra no digestible, traduciéndose en una menor digestibilidad total del producto. De esto se deduce la importancia del momento de corte, por lo que se recomienda, cosechar con un contenido de materia seca entre el 35 – 38%.

Entre otras bondades del silo de maíz, podemos citar que: se aprovecha la totalidad del material; es un alimento de elevada palatabilidad y digestibilidad (siempre y cuando se pique verde) y el porcentaje de pérdidas es bajo si se realiza correctamente.

POR QUE USARIA UN SILAJE DE MAIZ DE PLANTA ENTERA EN MI SISTEMA?

  • Alta producción de MS/superficie.
  •  Equilibrio entre nutrientes (energía/ fibra) – Corrige desbalances nutricionales principalmente en los verdeos invernales.
  •  Permite aumentos o mantenimiento de la carga animal (por los efectos de sustitución sobre forraje en pie, es decir parte de la dieta consumida es el silaje).
  • Permite independencia del clima. Se pueden consumir aun con lluvias, en el caso de los forrajes pueden haber pérdidas por pisoteo.
  •  Acorta período de ocupación del suelo (siembra fines octubre/noviembre. Cosecha mediados de marzo).

QUE ES UN SILAJE?

Consiste en conservar el forraje por vía húmeda, a través de un proceso de fermentación, provocado por un grupo específico de bacterias, en un medio sin oxígeno. Es decir el procedimiento del ensilado se da en las siguientes etapas; el forraje se corta, se pica y se embute o pisa, tratando de eliminar la totalidad del oxigeno de la masa de forraje (hay que pasar de una fase aeróbica a una anaeróbica), para que comiencen a proliferar las bacterias acéticas (olor a vinagre), que logran bajar rápido el pH para luego dar lugar a las bacterias lácticas que lo mantiene estabilizado. En cuanto tiempo se da este proceso de “ensilado”? entre 6 a 10 días, luego de esto ya tenemos un silaje.

CUANDO DEBO PICAR UN MAIZ PARA ENSILAR?

El maíz y el sorgo ambos cultivos de verano, son excelentes materias primas para ensilar ya que posee una alta cantidad de carbohidratos solubles (azúcares) nutriente fundamental para una buena fermentación, condición indispensable para la conservación y calidad nutricional del silo. Las bacteria acéticas, las primeras en trabajar en la masa ensilada usan esos azucares para lograr acidificar el medio para luego puedan continuar trabajando las bacterias lácticas encargadas de mantener y estabilizar el proceso.

Ahora bien, sabemos que la calidad del silaje de maíz depende de la concentración de almidón y de la calidad de la fibra de la “planta entera. Pero a medida que se acumula almidón en el grano con la madurez de la planta, disminuye la digestibilidad de la fibra, ya que la planta debe “endurecerse”, para soportar el peso de la espiga. ENTONCES, CUAL ES EL MOMENTO IDEAL DE PICADO PARA LOGRAR QUE TANTO EL ALMIDON COMO LA FIBRA ESTEN DIGESTIBLES, es decir aprovechables para el animal?.

El momento ideal es cuando el cultivo posee un 35% de materia seca, esto es cuando la planta esta “crocante”, es decir las hojas estando verdes se las estruja con la mano y vuelven a su estado normal, se despliegan. El tallo esta también verde aunque cuando lo aprieto no chorrea agua, y el grano de la espiga esta pastoso/duro (1/2 a ¾ línea de leche), es el momento de mayor volumen de forraje con la mayor calidad en la composición del silo por la excelente relación espiga – planta. El estado de grano pastoso/ duro, desde lo práctico, es cuando lo marco con el dedo y no se revienta (figura 1).

Una vez analizado el estado de la planta para cortar, debo también conocer ciertos aspectos relacionados con el momento de picado que también tiene relación directa con la calidad o valor nutricional de la reserva que voy a lograr.

ALTURA DE CORTE: la altura de corte ideal es entre los 30 y 50cm del suelo, esto tiene relación directa con el estado de la planta. Si es correcto, planta crocante la altura de corte debería ser de no más de 30cm del suelo, para así llevar al silo la mayor cantidad de forraje posible y propiciar el mayor rendimiento. Si la planta está seca, hay que levantar la altura de corte para no llevar el forraje seco, ya que no solo disminuye la calidad nutricional de la reserva, sino que dificulta la compactación, quedando aire en la masa a ensilar.

TAMAÑO DE PICADO: el tamaño de picado esta en relación directa asimismo al estado de la planta. Cuando la planta se corta “crocante”, el picado puede ser más grande, es decir la fibra más larga, cuando se corta el cultivo seco, debo picar chico para poder compactar correctamente. Lo ideal en tamaño de picado es tener tres tipos de largo que van desde 0,8 a 2cm (figura 2), esto garantiza no solo la buena fermentación sino también el buen consumo por parte del animal.

Desde el punto de vista funcional para el animal, contar en este tipo de reservas con fibras largas es muy bueno ya que, favorecen la masticación y consecuente producción de saliva (ayuda a mantener el ambiente ruminal alcalino) además de favorecer la motilidad del rumen, la fibra larga hace como “cosquillitas” en las paredes del rumen que motiva a su movimiento y esto a su vez el mezclado del alimento para una mejor digestión.

Otro aspecto de interés al momento de confeccionar el silaje es la posibilidad de inocular la masa forrajera al momento de ingreso en la bolsa. La inoculación consiste en introducir al silo bacterias que tiene como propósito ayudar a las que viene en el forraje a disminuir más rápidamente el pH, es decir acidificar el medio para lograr estabilizar la reserva. Los inoculantes permiten entonces controlar y promover la fermentación. Es siempre conveniente emplearlos.

NUNCA UNA RESERVA ES MEJOR QUE EL FORRAJE QUE LE DIO ORIGEN, LO QUE SÍ ES CIERTO, QUE ESTAR ATENTOS A ESTAR CUESTIONES PRÁCTICAS GARANTIZARA LOGRAR LA MEJOR RESERVA POSIBLE.

ESTE EN EL LOTE EN EL MOMENTO DE CORTA – PICADO Y EMBOLSADO DE SU MAÍZ.