Verdeos de invierno para ensilar: CLAVES PARA UNA CORRECTA CONFECCIÓN

Verdeos de invierno para ensilar: CLAVES PARA UNA CORRECTA CONFECCIÓN

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El proceso de intensificación por el que transita actualmente la ganadería, exige contar con disponibilidad de forraje de calidad nutricional “estable” a lo largo de todo el año, acompañando los ciclos productivos. El uso de reservas forrajeras permite lograr el equilibrio y compensar la producción de forraje permitiendo cubrir los “baches estacionales normales” en la producción de pasto. Una opción para esto es la adopción de la tecnología del ensilado de cultivos de verano (sorgo, maíz), de verdeos de invierno (avena, cebada, trigo, etc.) y/o de pasturas estivales (pe. alfalfa). El Micro Ganadero a Cargo de la Ingeniera Agrónoma Josefina Marinissen realizo en la Zfm un detallado informe y lo compartimos en el siguiente audio.

Existe una amplia gama de ofertas de VI, como centeno, raigrás, cebada cervecera y forrajera, trigo, triticale, y avena, solos o consociados con vicia, logrando aumenta la productividad de forraje y el valor nutricional del mismo por el aporte proteico que genera la vicia en la asociación.

De acuerdo a los objetivos productivos de nuestro sistema ganadero optaremos por uno u otro, privilegiando calidad en detrimento de la producción o viceversa. Optaremos por calidad necesariamente cuando la reserva (silaje) se destine para categorías animales con mayores requerimientos nutricionales (terneros en recría) o, en caso contrario, buscando mayores rendimientos con menos calidad para por ejemplo invernada, terminación de novillos, donde normalmente acompañamos con concentrados energéticos para aumentar la fracción energía de la ingesta y mantenimiento de vacas, donde en general, lo ofrecemos tal cual.

Los recursos invernales terminan siendo muy buenas alternativas para realizar reservas en otra época del año que no sea la estival. Para nuestra zona es importante tenerlos en cuenta porque en invierno hay mayor ocurrencia de lluvias, y además contamos con maquinaria más ociosa en la época primaveral que en la otoñal, donde se pican los verdeos de verano (maíz y sorgo).

Manejo de los cultivos invernales con destino a ensilar. Siembra, especies, momento de corte y calidad nutricional de la reserva.

Como se menciono anteriormente, la elección de la especie a ensilar, el manejo del cultivo, el momento de picado, la confección y finalmente el uso que hare de la reserva obtenida, son aspectos que debo “planificar” en la previa a que todo ocurra, debe planificarlo con anterioridad.

La fecha óptima de siembra de verdeos de invierno con destino silaje seria fines de mayo – principios de junio. Sabemos que a medida que transcurre el desarrollo de la planta (estadios fenológicos) la misma pierde calidad por el aumento del contenido de fibra, que dará sostén a la planta para resistir el peso de la inflorescencia (espigas o panojas con grano). Para poder alcanzar un equilibrio entre la cantidad de materia seca producida y la calidad de la misma, se recomienda cortar el forraje en estadio de grano lechoso – pastoso a pastoso, logrando así disponibilidad y calidad adecuada. Con diferencias entre las forrajeras (cebada/centeno, avena), se puede generalizar que cuando se pican plantas en estados juveniles, como en pre-panojamiento (“hoja bandera”) o en panoja/espiga emergida, si bien se podrían lograr silajes potencialmente de mayor digestibilidad (+65%), con mayor nivel de proteína bruta (+12% PB) y con la fibra de los tallos y las hojas más digestibles (+50% FDNdig), no siempre se logran buenos materiales. Los forrajes en este estado juvenil de crecimiento contienen, en contrapartida, más agua (+70%), más potasio (+3% sobre MS), más proteína de tipo soluble y altamente degradable (+55% de la PB), además de mayor concentración de nitrógeno no proteico (+12 %/NT), esto último principalmente en aquellos cultivos sometidos a altas tasas de fertilización nitrogenada o que han sufrido estrés hídrico. Poseen, además, menores concentraciones de carbohidratos solubles (CHS: <10%/MS y fibrosos: <50% FDN/MS), todo lo cual, en términos nutricionales, podría resultar en un alimento con serios desequilibrios y de menor estabilidad fermentativa dentro del silo. Con esto se refuerza entonces, que el momento ideal para cortar un forraje que se destinara a ensilar, debe ser en grano lechoso – pastoso (GLP). Si observamos la figura 1, vemos que en todos los casos el estado GLP, es el estadio de mayor acumulación de materia seca.

Ahora, que pasa con el valor nutricional?

La calidad nutricional de planta entera (lo que se pica y se ensila), ha sido también evaluada en los distintos momentos de cortes, como se observa en el cuadro 1. Cuando se comparo la calidad del centeno respecto de las cebadas, tanto cervecera como forraje, observamos que a medida que avanzamos de EE hacia GLP el porcentaje de fibra detergente neutro (FDN) para el centeno aumenta a valores de 59 %, mientras que en las cebadas, principalmente la cervecera, se mantiene en valores menores a 50%. Con la digestibilidad (DVMS) ocurre algo similar, en cebadas los valores son superiores al 65% en GLP mientras que en centeno alcanzan valores cercanos a 61%. La proteína bruta (PB) en centeno cae drásticamente si pasamos de un estado de EV a GLP, mientras que en las

cebadas la caída es más suave. En conclusión optando por alguna de estas tres especies podríamos pensar en cebadas como una buena opción para ensilar ya que logra buena producción de MS y una calidad óptima en el estado de GLP, permitiéndonos equiparar calidad con cantidad, haciendo la reserva más sustentable económicamente. En el caso que quisiéramos picar un centeno, debemos con seguridad cortarlo en espiga visible (EV), con el riesgo de incorporar un material con mayor contenido de agua y baja concentración de azucares, pudiendo esto atentar contra a fermentación que se busca se logre, en la masa forrajera para obtener finalmente un silaje. Se recomienda en estos casos, al igual que en las alfalfas, usar inoculantes lácticos, que ayudan a acidificar rápidamente el medio forrajero.

Por lo general los silajes de verdeos invernales poseen una calidad superior con respecto a los de maíz y sorgo. Los principales parámetros de calidad forrajera que los diferencian son el aporte de proteínas y la digestibilidad del material. No pudiendo competir en los kilogramos de materia verde 20/22tn vs 40/55tn para verdeos de invierno y verano respectivamente.

¿Cómo me doy cuenta en forma PRÁCTICA que mi forraje está listo para ser cortado? Análisis sensorial.

Para la determinación analítica de los parámetros nutricional, es fundamental realizar un correcto muestreo, sacar la muestra como se indica a continuación y sellar la bolsa simulando el prensado en el silo.

¿Qué debo solicitar en el laboratorio? pH, materia seca, proteína, fibras, energía y digestibilidad.

La inspección sensorial u organoléptica (usando el tacto, la vista y el olfato) de estos materiales constituye una herramienta de monitoreo muy interesante para una pre- evaluación “a campo” de la calidad, la que luego se complementará muy bien con los análisis de laboratorio. A continuación (cuadro2 – 3), se presenta una guía con el rango de puntajes que se pueden asignar, de acuerdo a las características de: color, madurez, materiales extraños y olor que posean.

¿Qué pasa en el proceso de ensilaje?

El ensilado es una de las formas de conservar forrajes basado en la acidificación del material, lo que se evidencia por una disminución del pH del medio a valores cercanos a 4. El proceso se llama “ensilaje”. Esta disminución de pH, se debe a la fermentación de los hidratos de carbono o azúcares contenidos en el forraje, produciendo ácidos orgánicos (ácido láctico) que se produce por la presencia de bacterias lácticas que actúan sobre todo en ausencia de oxígeno. La ausencia de oxigeno se logra con la compactación. Cuando el pH llega a valores cercanos a 4 el tipo de fermentación impide la descomposición del material, quedando estabilizado sin perder la calidad alcanzada en ese momento. El pH es entonces un indicador de la correcta o incorrecta conservación del ensilado. Un buen silo debe lograr un pH de 3,8 a 4,2 en las primeras 48 horas de cerrado el silo. Es interesante recordar que el ensilaje, como cualquier otro método de conservación de forrajes, no mejora la calidad del material conservado con respecto al cultivo en pie.

REALICE UN BUEN CULTIVO Y CONTROLE LA CONFECCIÓN, LAS RESERVAS DE CALIDAD SON UN EXCELENTE RECURSO FORRAJERO PARA SU SISTEMA PRODUCTIVO