La historieta de Juan

La historieta de Juan

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Él es Juan Manuel García, tiene tan solo 10 años y desde sus 5 un deseo marcado para su futuro, él sueña con ser dibujante y escritor. Nadie sabe cómo nació su interés por las tiras de comics, casi extinguidas para los niños de esta época, donde la tecnología ha sabido ganarse el predilecto lugar de entretenimientos infantiles. Lo cierto es que Juan, desde su hogar en Pedro Luro, dedica varias horas al día a escribir historietas-dice, humildemente, que es un poco su talento. Un poco creando, un poco tomando ideas prestadas, va dándole vida a sus personajes que van desde villanos a super héroes con nombres de amigos de escuela.

Su madre, orgullosa, añora que esa dedicación y esmero un día la vuelquen en su carpeta escolar, pero lo cierto es que Juan por ahora prefiere encerrarse en su cuarto y completar los episodios de sus tantas temporadas sin estrenar de historias guardadas en un cajón, de historias regaladas, dedicadas, de historias que su seño sabe destacar cuando lo invita a colaborar creativamente, como dice la mama, hasta esta pensando en crear una mini película.

Juan Manuel es un niño como cualquiera, pero ha sabido despertar la curiosidad de este humilde redactor que, sin querer, como quien no quiere la cosa, recibió en sus manos una de sus tiras de aventuras.

Juan dice que su materia favorita es artística, obviamente, y que espera ansioso el final de la hora para entregarse al dibujo libre, cuando lo anuncia la profe. Nunca tomo clases de dibujo, no sabe de técnicas, solo posee su innata y pura imaginación de un niño a su edad.

Sus tiras de comics combinan historias, personajes (alrededor de 40), colores y un diseño particular, como un sello personal que imprime en su trabajo.

Hoy es un pasatiempo, un hobbie, una diversión, quien dice que mañana se conviertan en su forma de vida.

Hoy es un nene que juega, prueba y despierta sus sentidos, mañana quien sabe, quizás, con un empujoncito mas veamos su nombre y su trabajo tras una vidriera y recordemos como empezó, con una mesita, con papel, fibras y pura pasión.

Una pregunta quedo en el tintero: ¿habrá escuchado hablar del famoso condorito o del indio Patoruzú?